Nearshoring: entre la promesa y la operación real
Autor: Neuron (neuronbusinessmedia.mx)
El nearshoring se ha convertido en una de las palabras más repetidas dentro del discurso económico de México. La relocalización de cadenas productivas hacia el país se presenta como una oportunidad histórica, pero en la práctica, la operación dista mucho del entusiasmo inicial. Para Alejandro Castro, Director Comercial de Grupo Prova, el fenómeno no es ni totalmente mito ni completamente realidad: es un proceso que avanza, pero lleno de fricciones estructurales.
Desde su experiencia diaria con clientes provenientes de Asia, principalmente de China, Japón y Corea, Castro señala que la expectativa con la que llegan muchas empresas choca rápidamente con la realidad operativa del país. La conversación sobre nearshoring suele centrarse en costos laborales o ubicación geográfica, pero deja fuera una serie de cuellos de botella que terminan definiendo el éxito o fracaso de los proyectos.
Seguridad, infraestructura y recursos: los primeros límites
Uno de los temas que más incomodidad genera, pero que resulta inevitable poner sobre la mesa, es la seguridad. En logística, la seguridad no es un concepto abstracto: se traduce en protección de camiones, mercancía, bodegas y rutas completas desde los puertos hasta el destino final. Para muchas empresas extranjeras, este factor representa el primer gran ajuste de expectativas.
A la par, la infraestructura se convierte en un segundo límite. No solo se trata de contar con bodegas suficientes, sino de la capacidad real de puertos, carreteras y centros de distribución para absorber un mayor volumen de mercancía. A esto se suma un recurso crítico que pocas veces aparece en el debate público: el agua. Castro recuerda casos de grandes inversiones que se frenaron al no existir certeza sobre el abasto de este insumo esencial para ciertos procesos productivos.
Regulación y burocracia: el costo invisible del movimiento
El entorno regulatorio aparece como otro de los grandes desafíos. Reformas aduaneras, nuevas obligaciones fiscales, manifestaciones de valor y esquemas de corresponsabilidad han incrementado la carga administrativa para los operadores logísticos. Cambios que, en el papel, buscan mayor control y transparencia, pero que en la operación diaria se traducen en tiempos más largos, procesos más complejos y mayores costos.
Hoy, un error en un pedimento ya no es solo un trámite corregible; implica responsabilidades compartidas y riesgos legales. Esto obliga a las empresas a contratar personal más especializado y a asumir funciones que antes no formaban parte de su core, como validaciones fiscales o prevención de lavado de dinero. El resultado es una logística más cara y menos ágil.
El factor humano y el choque cultural
Más allá de la infraestructura y la regulación, el nearshoring enfrenta un reto humano. Las diferencias culturales, los husos horarios y el idioma complican la operación cotidiana. Reuniones a horas poco convencionales y barreras de comunicación siguen siendo parte del día a día con clientes asiáticos.
A esto se suma la escasez de mano de obra calificada. Según Castro, el número de personas con experiencia logística, dominio de idiomas y comprensión de procesos internacionales sigue siendo limitado. Esta combinación vuelve más lenta la curva de aprendizaje y dificulta la escalabilidad de muchos proyectos.
E-commerce y nearshoring: una presión adicional
La intersección entre nearshoring y comercio electrónico ha elevado aún más las exigencias sobre la infraestructura logística. El e-commerce dejó de ser solo un canal de venta para convertirse en un ecosistema que exige anticipación, análisis de datos y precisión operativa.
Hoy, la logística ya no solo mueve cajas: interpreta hábitos de consumo. El análisis de big data permite anticipar picos de demanda y ajustar inventarios, pero también obliga a los operadores a especializarse en los productos que manejan. La experiencia del cliente final depende, en gran medida, de que la logística funcione sin fricciones.
Omnicanalidad y nuevos hábitos de consumo
La omnicanalidad redefine el papel de las tiendas físicas, que cada vez más funcionan como showrooms. El consumidor investiga en línea, compara precios y promociones, conocida como webrooming, y luego visita la tienda para ver o probar el producto. Sin embargo, la compra final suele realizarse en línea.
Los datos confirman esta transformación: el 93% de las personas compara productos en internet antes de comprar, el 85% acude a una tienda física para verlos y el 87% finaliza la compra en plataformas digitales. Este comportamiento se repite sin importar edad, género o nivel socioeconómico.
Logística inversa: el lado menos visible del e-commerce
Uno de los temas menos discutidos, pero más costosos, es la logística inversa. Aproximadamente el 25% de las ventas en e-commerce genera una devolución. Estas devoluciones no siempre responden a errores de talla o color: productos usados, cambiados o incluso sustituidos por objetos sin valor forman parte de una realidad cotidiana.
Para las empresas, absorber estos costos se ha vuelto parte del modelo de negocio, con tal de no afectar la experiencia del cliente. En 2023, el comercio electrónico en México alcanzó los 800 mil millones de pesos, y las proyecciones apuntan a un crecimiento anual superior al 20%, con una posible duplicación del mercado en cinco años. Cada punto porcentual de devolución representa millones en costos logísticos no previstos.
La velocidad como nueva exigencia
El consumidor actual no solo quiere recibir bien su producto, quiere recibirlo rápido. La demanda por entregas en 24 horas ha puesto una presión adicional sobre los operadores logísticos. Implementar esquemas de fast delivery implica más personal, más turnos, más transporte y más inversión.
Sin embargo, existe una brecha entre expectativa y realidad: muchos clientes exigen mayor velocidad sin aceptar el incremento de costos que esto conlleva. En logística, cada ajuste operativo tiene un precio, y hacerlo sostenible requiere planeación, tiempo y recursos.
Infraestructura al límite y decisiones de crecimiento
El crecimiento acelerado del e-commerce ha llevado a muchos centros de distribución al límite de su capacidad. Bodegas que parecían suficientes hoy resultan pequeñas. Abrir un nuevo centro no es una decisión simple: implica rentas elevadas, contratación de personal, seguridad, equipamiento y, en algunos casos, meses sin operación rentable.
A esto se suman trabas regulatorias como la habilitación de depósitos fiscales, que pueden tardar hasta cuatro meses y requieren mantener bodegas completamente vacías durante el proceso, generando pérdidas desde el primer día.
Un sector cada vez más indispensable
La logística se ha convertido en una pieza crítica del comercio global. El operador logístico ya no es solo un intermediario, sino un socio estratégico que conecta producción, venta y experiencia del cliente. La automatización, la inteligencia artificial y la digitalización de procesos aparecen como el siguiente paso, aunque la dimensión humana sigue siendo clave.
y automatización, pero sin perder la capacidad de adaptación. En un entorno donde los incendios se apagan todos los días, la logística deja de ser invisible y se consolida como uno de los pilares del comercio moderno.
En ese sentido, las Partes también reconocen la importancia de cerrar la brecha digital y promover una economía digital inclusiva. En este contexto, se comprometen a apoyar a los países en desarrollo y menos adelantados, facilitando su participación efectiva en el comercio electrónico y la economía digital.
Escucha la charla en: neuronbusinessmedia.mx/nearshoring-entre-la-promesa-y-la-operacion-real
